La petrolera estatal YPF comunicó una decisión clave en el mercado energético: mantener sin cambios el precio de la nafta durante un período de 45 días, en un contexto marcado por la suba del crudo a nivel internacional a raíz de los conflictos en Medio Oriente. La medida apunta principalmente a reducir la volatilidad en los surtidores y sostener el nivel de consumo interno, evitando impactos bruscos en el bolsillo de los usuarios.
El presidente de la compañía, Horacio Marín, explicó que se optó por implementar una especie de “amortiguador” o buffer que permita estabilizar los precios en el corto plazo. De esta manera, la empresa decidió no trasladar a los consumidores las variaciones del precio internacional del petróleo Brent, que funciona como referencia global para el sector.
Sin embargo, desde la firma aclararon que otras variables que componen el precio final de los combustibles seguirán ajustándose, como el tipo de cambio, el valor de los biocombustibles y la carga impositiva, en línea con el funcionamiento de una economía de mercado.
Desde YPF remarcaron que, frente al escenario internacional inestable, el objetivo no es especular con las subas del petróleo, sino apostar a una estrategia de largo plazo que garantice previsibilidad y proteja la demanda interna. En ese sentido, destacaron un compromiso sostenido con los consumidores, buscando equilibrar la rentabilidad empresarial con el impacto social.
Cabe señalar que en lo que va del año los combustibles ya registraron aumentos cercanos al 22%, lo que llevó al Gobierno a implementar medidas complementarias, como una mayor incorporación de bioetanol, con el fin de amortiguar futuras subas.
Finalmente, se espera que esta decisión de YPF pueda influir en otras compañías del sector, como Axion Energy y Shell, que podrían adoptar estrategias similares para sostener la estabilidad en el mercado de combustibles.








