Un nuevo episodio encendió las alarmas en la ciudad de Goya luego de que un joven de 26 años fuera atacado por una yarará de la cruz (Bothrops alternatus) en las cercanías del cementerio local. El hecho, lejos de tratarse de un caso aislado, vuelve a poner en evidencia la creciente interacción entre el avance urbano y los entornos naturales, una situación cada vez más frecuente en distintas zonas de la región.
El incidente ocurrió en un área con abundante vegetación, un ambiente ideal para este tipo de serpientes. Si bien estos reptiles no suelen ser agresivos por naturaleza, pueden reaccionar de manera defensiva cuando perciben una amenaza, como la proximidad de personas.
Este caso se suma a otro ocurrido días atrás, cuando un trabajador municipal también fue mordido por una serpiente venenosa de la misma especie en la zona sur de Goya. En esa oportunidad, la víctima logró recuperarse luego de recibir varias dosis de suero antiofídico, lo que refuerza la importancia de actuar con rapidez ante este tipo de emergencias.
Tras la mordedura, el joven fue trasladado de inmediato a un centro de salud, donde se activó el protocolo correspondiente. Allí, se le administraron cuatro ampollas de suero antiofídico polivalente, lo que permitió estabilizar su estado y mantenerlo bajo observación médica. Especialistas destacan que el tiempo de respuesta es determinante en los accidentes ofídicos, ya que una atención tardía puede derivar en complicaciones graves, incluyendo daño tisular o cuadros sistémicos severos.
Este tipo de episodios reaviva la preocupación sobre la presencia de serpientes en áreas cercanas a viviendas y espacios públicos. Expertos en fauna señalan que las yararás suelen habitar pastizales, terrenos con maleza o sectores poco intervenidos, que en ciudades como Goya se encuentran muy próximos a zonas transitadas.
Ante el incremento de estos casos, las recomendaciones apuntan a la prevención y a evitar prácticas riesgosas. Es fundamental tener en cuenta que no se deben realizar maniobras caseras como succionar el veneno, hacer cortes o aplicar torniquetes, ya que empeoran la situación. Además, el traslado inmediato a un hospital es la única medida eficaz, donde se administra el suero correspondiente. También se recomienda no intentar capturar al animal, ya que esto aumenta el riesgo de nuevos ataques, y utilizar ropa adecuada, como calzado cerrado y pantalones largos, al circular por zonas con vegetación.
En este contexto, queda claro que la convivencia con la biodiversidad requiere información, precaución y respeto. Mientras se analizan acciones como el desmalezamiento en sectores críticos, la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva para reducir riesgos y proteger a la comunidad.







