Frente al aumento sostenido de accidentes de tránsito y al crecimiento de infracciones en la vía pública, el intendente de Corrientes, Claudio Polich, junto a la ministra de Educación, Ana Miño, firmaron un convenio de cooperación para fortalecer la educación y la seguridad vial en la ciudad. Esta iniciativa se enmarca en una estrategia integral que apunta a ordenar la circulación, reducir la siniestralidad y promover hábitos responsables en la conducción, acompañando también el desarrollo urbano y turístico de la capital provincial.
Durante la presentación del acuerdo, las autoridades coincidieron en que la problemática vial requiere del compromiso conjunto de todos los sectores de la sociedad, destacando la necesidad de articular acciones entre el Estado, las instituciones educativas y la comunidad. En este sentido, se planteó como eje central incorporar la educación vial de manera activa en las escuelas, además de generar oportunidades de formación práctica mediante pasantías para estudiantes de nivel terciario vinculados a esta temática.
Uno de los puntos clave del programa será la concientización sobre conductas de riesgo. Desde el área de Movilidad Urbana se remarcó que el uso del casco en motociclistas y la prevención del consumo de alcohol al conducir serán ejes prioritarios, debido a que una gran parte de los siniestros fatales involucran a conductores que no utilizan protección adecuada. Esto refuerza la necesidad de impulsar campañas educativas sostenidas en el tiempo.
Asimismo, se destacó que los jóvenes cumplen un rol fundamental como agentes multiplicadores de buenas prácticas, ya que pueden trasladar los conocimientos adquiridos en el ámbito escolar a sus familias y entornos cotidianos, generando un efecto positivo en toda la comunidad.
Desde el Gobierno provincial, se subrayó que formar ciudadanos responsables y conscientes es esencial para lograr cambios reales en la convivencia vial, promoviendo que lo aprendido en las aulas se refleje en la vida diaria.
Finalmente, las autoridades remarcaron que esta iniciativa busca consolidarse como una política pública a largo plazo, orientada a construir una ciudad más segura, ordenada e inclusiva, donde la educación y la prevención sean herramientas clave para reducir los riesgos en la vía pública.






