La Dirección de Tránsito de Goya llevó adelante una nueva jornada de control y concientización con la destrucción de más de 240 caños de escape no reglamentarios, en un procedimiento supervisado por autoridades municipales. Esta acción se enmarca dentro del cumplimiento de la ordenanza N.º 1852, impulsada por la Municipalidad con el objetivo de combatir la contaminación sonora generada por vehículos que circulan con escapes modificados o de tipo “libre”.
El operativo se desarrolló en la intersección de avenida Francisco Sá y Díaz Colodrero, y constituye el quinto procedimiento de este tipo, reafirmando una política sostenida en materia de seguridad vial. En el lugar estuvieron presentes el intendente Mariano Hormaechea, junto a funcionarios como el secretario de Gobierno y el director de Tránsito, quienes acompañaron la actividad y destacaron la importancia de estas medidas.
Los elementos destruidos habían sido previamente secuestrados en controles vehiculares y posteriormente compactados para evitar su reutilización. Desde el Juzgado de Faltas se explicó que muchos de estos escapes, aunque originales, son alterados retirando sus filtros, lo que provoca una grave invasión acústica que afecta la calidad de vida de los vecinos.
En cuanto a las sanciones, se recordó que la ordenanza N.º 1862 establece una multa de 500 unidades fijas, equivalente actualmente a 600.000 pesos, para quienes circulen con escapes no reglamentarios. Esta penalidad también alcanza a menores de edad, una problemática cada vez más frecuente. En este sentido, se hizo un llamado a los padres a ejercer un mayor control y responsabilidad.
Las autoridades remarcaron que estas acciones no tienen un fin recaudatorio, sino que buscan prevenir accidentes y reducir el impacto del ruido en la vía pública. Además, se advirtió que la reincidencia implica el pago del doble de la multa, y que los controles se realizan de manera constante, verificando también el uso de casco, la documentación y otras normativas vigentes.
Finalmente, se instó a la comunidad a respetar las normas, evitar la compra de estos dispositivos ilegales y comprender que estas medidas apuntan a proteger la vida, mejorar la convivencia y garantizar una circulación más segura para todos.






