La histórica fabricante de neumáticos Fate confirmó en la madrugada del miércoles el cierre total de sus actividades, poniendo fin a su ciclo productivo en el país. La firma ocupaba un lugar central dentro del mercado argentino de reposición de cubiertas y era considerada uno de los actores más relevantes de la industria nacional del neumático.
La empresa, perteneciente a la familia Madanes Quintanilla, disputaba el mercado interno con gigantes internacionales como Bridgestone y Pirelli. El sector, caracterizado por una fuerte competencia, también venía atravesando un escenario complejo marcado por tensiones sindicales recurrentes y un incremento sostenido de las importaciones, lo que redujo márgenes y afectó la rentabilidad de las compañías locales.
Cabe recordar que en 2019 la firma había recurrido a un procedimiento preventivo de crisis como mecanismo para afrontar dificultades financieras. Al momento del anuncio del cierre, los trabajadores acumulaban más de un año sin actualizaciones salariales, en un contexto inflacionario que deterioró significativamente su poder adquisitivo.
Desde la Casa Rosada indicaron que la delicada situación de la compañía no surgió de manera repentina, sino que respondía a problemas estructurales de larga data. Voceros oficiales atribuyeron el desenlace a años de conflictividad gremial, a un marco normativo laboral que consideran desactualizado y a las limitaciones impuestas por el régimen cambiario vigente en períodos anteriores.
Asimismo, desde el Gobierno cuestionaron a sectores sindicales y políticos a los que responsabilizan por haber contribuido a un escenario que calificaron como “crítico” para la continuidad de la empresa. En ese sentido, remarcaron que la prioridad de la actual administración es generar condiciones que favorezcan la competitividad empresarial, reducir costos estructurales y promover un entorno más atractivo para la inversión y la producción nacional.








