La Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió convocar a su cuarto paro general en lo que va de la gestión del presidente Javier Milei, esta vez en rechazo al proyecto de reforma laboral que impulsa el oficialismo. La huelga se llevaría a cabo el mismo día en que la iniciativa sea tratada en la Cámara de Diputados, una fecha que podría coincidir con el jueves próximo o el miércoles 25, según el cronograma parlamentario. Este miércoles, la propuesta —que ya cuenta con media sanción— será analizada en un plenario de comisiones.
La decisión de avanzar con una medida de fuerza se produjo tras un endurecimiento de la postura sindical, influida por la presión del Frente de Sindicatos Unidos, espacio que nuclea a gremios como la UOM, Aceiteros, ATE y las dos CTA, y que ya había anticipado protestas con movilización al Congreso para el día del debate.
El anuncio también expuso diferencias internas dentro de la central obrera entre los sectores más dialoguistas y aquellos de línea más confrontativa. En la antesala de la resolución, uno de los cosecretarios generales, Cristian Jerónimo, sostuvo que estaban dadas las condiciones para avanzar hacia una huelga nacional, al considerar que los planteos sindicales no fueron atendidos por el Gobierno.
Desde la conducción cegetista cuestionaron con dureza el contenido del proyecto, al que calificaron como perjudicial para los derechos laborales. Además, apuntaron contra el ministro Federico Sturzenegger, al sostener que la iniciativa forma parte de una estrategia orientada a modificar el esquema sindical vigente. Según expresaron, las instancias de diálogo con distintos actores políticos ya fueron agotadas y la medida de fuerza buscará expresar el rechazo del movimiento obrero organizado.








