En un escenario atravesado por serias dificultades económicas, una marcada emergencia hídrica y conflictos políticos heredados de la gestión anterior, el intendente de Mburucuyá, Edgar Galarza Florentín, adoptó una medida poco frecuente dentro del ámbito municipal: decidió reducir de manera drástica su propio salario. La decisión implica una baja cercana al 60% de sus haberes y fue comunicada públicamente como parte de un plan más amplio destinado a ordenar las finanzas del Municipio y garantizar el cumplimiento de las obligaciones con los trabajadores.
El actual jefe comunal asumió sus funciones el pasado 10 de diciembre y, a pocos días de iniciar su gestión, se encontró con una situación que definió como crítica. Según explicó en distintas oportunidades, el Municipio arrastraba serios problemas legales, financieros y presupuestarios, lo que obligó a declarar el estado de emergencia. En ese contexto, la reducción de su sueldo busca dar una señal concreta de austeridad y compromiso con la administración responsable de los recursos públicos.
De acuerdo a lo detallado por el propio Galarza Florentín, su remuneración mensual pasó de 1.500.000 pesos —monto fijado por el esquema salarial heredado— a poco más de 619 mil pesos. El Intendente aclaró que la medida tendrá vigencia por un período prudente, hasta que la situación presupuestaria y administrativa permita normalizar el funcionamiento del Municipio y asegurar el pago de salarios al personal.
Desde el Ejecutivo local remarcan que esta decisión no constituye un gesto aislado ni simbólico, sino que se enmarca dentro de un conjunto de acciones orientadas a sanear las cuentas públicas. En ese sentido, el mandatario municipal cuestionó con dureza a la administración anterior, a la que responsabiliza por haber aprobado un presupuesto que incrementó de manera desmedida la partida destinada a personal, comprometiendo seriamente las finanzas futuras del Municipio.
El informe elaborado por el nuevo equipo de gobierno también señala designaciones de personal sin respaldo presupuestario, aumentos salariales fuera de norma y recortes en áreas clave como combustibles, obras públicas, maquinarias y mantenimiento de espacios públicos. Todo ello, aseguran, impacta de forma directa en la prestación de servicios esenciales para los vecinos.
Frente a este panorama, el Intendente solicitó al Concejo Deliberante el tratamiento de la emergencia económica municipal, al tiempo que destacó los esfuerzos realizados para regularizar el pago de sueldos y cumplir con los compromisos asumidos con los trabajadores y la comunidad. La reducción de su salario se presenta así como una señal política clara en medio de un contexto social y económico sensible.






