A poco más de veinte días de haber asumido la conducción de la provincia, el gobernador Juan Pablo Valdés debió atravesar una de las pruebas más exigentes de su inicio de gestión. La emergencia hídrica y climática, provocada por intensas y persistentes lluvias, generó anegamientos en numerosos puntos del territorio correntino y obligó al Ejecutivo a redireccionar prioridades y esfuerzos desde los primeros días de gobierno.
En una extensa entrevista radial brindada en el cierre de 2025, el mandatario realizó un balance de este arranque complejo, subrayando la rápida asistencia a las familias damnificadas y anticipando un conjunto de obras estructurales destinadas a reducir el impacto de lluvias cada vez más intensas. Valdés recordó que, apenas diez días después de asumir, comenzaron precipitaciones extraordinarias, y remarcó que ante ese escenario la principal tarea fue contener y acompañar a los vecinos. En ese marco, destacó la articulación con los intendentes de las localidades afectadas, a quienes recibió y con quienes coordinó acciones de manera permanente, asegurando una presencia activa del Gobierno provincial en cada municipio.
El gobernador también reflexionó sobre los límites de la infraestructura urbana frente a fenómenos climáticos extremos. Señaló que muchas ciudades están diseñadas para soportar lluvias moderadas, pero que hoy se enfrentan a volúmenes de agua que duplican o triplican esas previsiones. Por eso, insistió en la necesidad de continuar y profundizar las obras de desagüe pluvial, junto con un mantenimiento constante y un cambio de hábitos comunitarios, como evitar arrojar residuos en canales y conductos.
Uno de los focos más críticos fue San Luis del Palmar, donde Valdés estuvo en varias oportunidades evaluando la situación junto a autoridades locales y equipos técnicos. Allí, explicó, la combinación de la cuenca hídrica y la infraestructura vial genera un efecto de embalse que requiere soluciones de fondo. En ese sentido, confirmó gestiones ante el Gobierno nacional para avanzar con una obra clave que permita aliviar la cuenca del Riachuelo mediante un nuevo desaguadero, iniciativa que ya cuenta con una autorización inicial y se encuentra en etapa de planificación.
Mientras se proyectan estas intervenciones, el Gobierno desplegó un amplio operativo de asistencia, con centros de evacuados, atención sanitaria integral, provisión de alimentos y trabajo coordinado entre distintos ministerios, fuerzas de seguridad, equipos de rescate y municipios. En la Capital, además, el gobernador recorrió barrios afectados junto al intendente, supervisando tareas de limpieza y desobstrucción de canales.
En el plano político, Valdés reafirmó su vocación de diálogo con todos los jefes comunales y reconoció que la emergencia obligó a modificar la agenda prevista. Finalmente, cerró el año con un mensaje de esperanza dirigido a todos los correntinos, planteando que el desafío inmediato de su gestión combina la contención social ante la crisis y la toma de decisiones rápidas en materia de infraestructura para preparar a la provincia frente a eventos climáticos cada vez más frecuentes.






