La planta elaboradora de jugos Ticcim, ubicada en la localidad de Mocoretá, logró un avance trascendental para la industria citrícola del sur correntino al concretar el primer envío de un contenedor de jugo concentrado de mandarina Okitsu hacia Japón, uno de los mercados más exigentes del mundo. Este logro es el resultado de un extenso proceso que incluyó auditorías rigurosas, controles técnicos minuciosos, negociaciones complejas y una coordinación interna muy precisa dentro de la empresa.
Exportar a Japón implica cumplir con estándares especialmente estrictos. Ese país utiliza un sistema de control denominado “tabla negativa”, que impone la prohibición absoluta de cualquier residuo de pesticida que no esté expresamente autorizado. Ante esta situación, Ticcim debió extremar cada fase de la producción, realizando estudios lote por lote en el CIATI, en el sur del país. Una mínima contaminación o mezcla accidental con frutas provenientes de otros procesos podía comprometer la operación completa. Desde la planta señalaron que el control fue sumamente riguroso y que debieron conversar con los socios para determinar quiénes estaban dispuestos a afrontar semejante desafío.
Ticcim está conformada por 60 socios, lo que representa un funcionamiento colectivo y una toma de decisiones consensuada. La exportación a Japón no fue una apuesta individual sino un proyecto conjunto que exigió organización, inversión y un estricto cumplimiento de normas internacionales. Este hito demuestra la fortaleza del modelo asociativo que sostiene a la empresa.
El acercamiento comercial con Japón se consolidó a través de la participación de Ticcim en distintas ferias y misiones en el exterior. La empresa formó parte de Anuga 2024 en Alemania, donde lograron reuniones presenciales clave. También asistieron a la feria de París 2023 y participaron de una misión comercial organizada por la Embajada Argentina en Santiago de Chile. Estos espacios permitieron fortalecer vínculos, profundizar requerimientos técnicos y presentar la calidad del producto ante compradores altamente exigentes. Además, el proceso incluyó desafíos logísticos cotidianos, como la necesidad de reprogramar documentos y rutas debido a cambios de destino informados incluso mientras se cargaba el contenedor.
Más allá de esta nueva apertura comercial, Ticcim ya exporta de manera regular a diversos mercados internacionales. Entre los destinos más frecuentes se encuentran Países Bajos, Alemania, España, Italia, Rusia y Estonia, y la empresa continúa evaluando nuevas oportunidades para seguir diversificando su presencia global.
Cada exportación requiere un análisis previo de muestras en laboratorio. Dependiendo de los parámetros solicitados, los resultados pueden demorar entre siete y quince días. Solo con la aprobación técnica comienza la etapa comercial y logística correspondiente. Desde la planta remarcaron que este proceso lleva tiempo, pero es el modo de operar en mercados de elevada exigencia.
El contenedor enviado desde Mocoretá tiene un recorrido estimado de 55 días hasta llegar al puerto de Osaka, donde luego será distribuido en un mercado que valora especialmente la mandarina Okitsu por su aroma y dulzor característicos. Este primer envío representa un hito para la citricultura correntina, posiciona a Ticcim como un actor competitivo en mercados premium y coloca a Mocoretá en el mapa internacional de la producción de jugos concentrados. El logro beneficia a toda la cadena productiva y abre un camino de nuevas oportunidades y crecimiento sostenido para la región.








